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Revista Chilena de Urología

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REVISTA CHILENA DE UROLOGÍA | Volumen 81 | Número 2 año 2016

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Trauma genitourinario

Genitourinary trauma

Dr.  Reinaldo Gómez Illanes
Jefe de Servicio Urología,  Hospital del Trabajador.

RESUMEN

En general los traumatismos genitourinarios corresponden a un grupo de patologías que son relativamente infrecuentes, sin embargo su manejo es de alta complejidad. En su enfrentamiento el punto mas critico es lograr llegar al diagnostico preciso de ellos, por tanto la sospecha es la clave del éxito al enfrentar un paciente politraumatizado, debido a que no se debe olvidar que el paciente al llegar al servicio de urgencia trae múltiples lesiones asociadas, por lo que uno de los problemas del traumatismo genitourinario es que inicialmente puede pasar desapercibido.

Epidemiología

– 10-15 % de los traumatismos abdominales presentan traumatismo genitourinario asociado.
– Rara vez representa una causa directa o exclusiva de mortalidad.
– Morbilidad compleja y frecuentes secuelas asociadas.
– Habitualmente diagnostico oculto e inaparente.
– En el enfrentamiento del paciente poli traumatizado es necesario realizar el diagnostico sistema por sistema para posteriormente priorizar el manejo globalmente.

En este contexto el enfrentamiento del trauma genitourinario requiere de una alta sospecha diagnostica, por tanto se debe sospechar en todo traumatismo de alta energía ( caída de altura, atropello, politraumatizado, etc.).

Al examen físico también se debe sospechar en pacientes que presenten signos de traumatismo de alta energía (fracturas costales bajas, heridas penetrantes, fracturas de pelvis, trauma perineal, próstata ascendida). Se debe tener presente que el paciente politraumatizado puede tener una lesión en cualquier nivel del aparato genitourinario, pero en general los traumas de vejiga tienden a verse en conjunto con los traumatismo uretrales y los de la vía urinaria también. Trauma en vía urinaria alta y baja es un evento infrecuente.

Dentro del examen físico el signo clave es la hematuria, lamentablemente para eso es necesario observar la orina y dado que muchos de estos pacientes tienen alteraciones cuantitativas de conciencia es necesario obtener una muestra de orina para evaluar la presencia de hematuria macro o microscópica. Por tanto un signo clave es que el paciente no puede orinar, sin embargo se debe considerar que en el servicio de urgencia (SU) el paciente es rápidamente invadido por lo que habitualmente en el SU, rápidamente es intervenida la vía urinaria con una sonda Foley. Sin embargo antes de este procedimiento es importante evaluar la presencia de sangre en el meato urinario, sobre todo en los pacientes con fractura de pelvis, en caso de observar uretrorragia idealmente debe realizarse una uretrografía retrograda antes de pasar la sonda Foley, esto no es fácil, sin embargo cada centro debe tener un esquema de cómo resolver esto, ya que si presenta una lesión de uretra la sonda no entrara a la vejiga y no se cumplirá el objetivo inicial, mas aun puede agravar la lesión previa. La uretrografía debiera hacerla el urólogo, es importante tomarla en posición oblicua, para desproyectar el fémur. Es importante destacar que la uretrorragia no es signo de ruptura de la uretra, mas aun una contusión de uretra puede manifestarse con uretrorragia, por esto es fundamental el estudio con uretrografía.

Técnica de uretrografía:

Inyección de medio de contraste diluido, la mínima cantidad necesaria, una vez tomada la placa existen 3 posibilidades:

– Sin extravasación: lo que representa una contusión uretral.
– Extravasación parcial con paso a vejiga: lesión parcial de uretra.
– Extravasación completa sin paso a vejiga: lesión completa de la uretra.

En caso de una lesión parcial el urólogo debe tratar de instalar una sonda Foley, con criterio medico siempre.

En suma como enfrentamiento inicial se debe tener una alta sospecha de traumatismo genitourinario, una vez sospechado debo obtener una muestra examen de orina, si esto no es posible por el estado del paciente debo introducir una sonda Foley, sin embargo si el paciente presenta uretrorragia debo realizar una uretrografía antes, si veo lesiones uretrales ya tengo el diagnostico, si no hay lesiones pero el paciente tiene hematuria debo estudiar la vejiga, esto se hace con una Cistografía.

Para realizar una cistografía lo primero es descartar la presencia de una lesión de uretra, una vez descartada se debe llenar la vejiga y para esto se debe subir la presión intravesical, que depende del volumen interno, por tanto debo utilizar un gran volumen de contraste para evitar falsos negativos, por esto se recomienda sobre distender la vejiga con 400 cc de medio de contraste + suero fisiológico y se deben tomar 2 placas antero-posterior y oblicuas y placas post evacuación.

La vejiga por ejemplo adquiere la clásica imagen en gota de agua cuando hay un hematoma pelviano, cuando hay una lesión extraperitoneal se observa la salida de medio de contraste desde la vejiga y si se observa medio de contraste delineando las asas intestinales es producto de una ruptura intraperitoneal La placa post vaciamiento puede mostrar pequeñas lesiones ocultas por el gran llene vesical. En resumen el enfrentamiento realizado en el hospital del trabajador se sintetiza en la figura 2.

Lesiones urológicas asociadas al trauma complejo de pelvis:

Es un evento al que siempre hay que temerle, por lo que requiere un manejo intensivo para evitar la morbimortalidad asociada, es importante destacar que el 50% de las fracturas de pelvis muere antes de llegar al hospital, luego se debe distinguir entra las fracturas estables e inestables. El compromiso del anillo anterior y posterior define una fractura inestable, el 20 % de las fracturas inestables se muere, si se hipotensa se muere el 30 % y si es expuesta se muere el 50 %.

Lo importante es que si la pelvis esta fracturada traduce una lesión de alta energía y por esto se asocia a lesiones múltiples (80 % de los casos), habitualmente graves por lo que las lesiones de la vía urinaria pueden pasar desapercibidas, por esto se requiere de un manejo en un equipo multidisciplinario, para priorizar el enfrentamiento de las lesiones y así lograr un tratamiento integral del paciente.

Traumatismo de uretra:

Trauma de uretra posterior no es muy frecuente, 5-10 % de las fracturas de pelvis tienen lesión de uretra posterior, sin embargo el 90% de las lesiones de uretra posterior se asocian a fractura de pelvis. La lesión de uretra puede ser total o parcial y la mortalidad esta dada por las lesiones asociadas, entre un 10-30 % de las lesiones de uretra se asocian a una lesión de vejiga, el cateterismo uretral puede transformar una ruptura parcial a una total, es importante destacar que el paso de una sonda Foley no excluye la presencia de una lesión parcial de uretra y la ausencia de uretrorragia no excluye una lesión de uretra, la importancia del diagnostico radica en las secuelas asociadas, estas son:

– Incontinencia urinaria
– Impotencia sexual
– Estrechez uretral

Por eso en este contexto se recomienda salvo en situaciones puntuales efectuar una cistotomía, lo que permite derivar la orina, monitorizar el debito urinario, permite que los otros equipos reparen las lesiones asociadas y posteriormente se evaluara la uretra y se reparará. Sin embargo si es posible intubar la uretra puede realizarse, pero se debe tener en cuenta que hasta un 70 % de los paciente requerirán una uretroplastía a futuro, en el HDT sugieren instalar una cistostomía precozmente. Lo importante a tener en cuenta es que el paso de una sonda Foley no excluye una lesión, por lo que se recomienda realizar una pericateterografia, lo que permite evaluar eventuales lesiones y evitar complicaciones. Por ejemplo una lesión parcial requiere mantener la sonda por una mayor cantidad de días y probablemente el paciente no requerirá mayores tratamientos.

Trauma vesical

La gran mayoría de las lesiones se asocian a la fractura de pelvis entre un 70 -85%, sin embargo solo un 5 a 10 % de las fracturas de pelvis se asocian a rupturas de vejiga. El traumatismo vesical puede ser una contusión o una ruptura vesical.

En la evaluación es necesario descartar lesiones asociadas de recto o vagina. La lesión vesical puede ser intraperitoneal, extraperitoneal o mixta, pueden presentarse con macrohematuria hasta en el 80% de los casos y sin hematuria en un 10%. Las rupturas intraperitoneales requieren cirugía y las rupturas extra peritoneales pueden manejarse con sonda Foley gruesa (20-22fr y asegurarse que no se tape) si el paciente no va a ser operado por otra causa, por lo que el diagnostico preciso del tipo de lesión es fundamental. Las rupturas intraperitoneales generalmente se producen en traumatismos con vejiga llena y dado que la parte mas débil de la vejiga es la cúpula se produce la ruptura en esta localización, quedando comunicado con el peritoneo. El enfrentamiento urológico ante un traumatismo pelviano se resume en la figura 3.

En una fractura de pelvis sin sangre en el meato, con tacto rectal normal y con micción con hematuria se debe realizar sondeo vesical.
Ruptura parcial uretra anterior puede ser necesario su reparación quirúrgica.

El mensaje es que en toda fractura de pelvis se debe descartar una lesión de la vejiga y de la uretra tanto clínica como imagenológicamente.

Trauma renal:

Ocurre aproximadamente en el 3% de las hospitalizaciones por trauma y en un 8-10 % de los traumatismos abdominales. El 60-70% corresponde a trauma cerrado y se describen lesiones renales en el 6-14% de las heridas penetrantes abdominales. Esto por la localización retroperitoneal del riñón que lo protege.

Indicaciones de estudio por imágenes:

– Traumatismo penetrante c/s hematuria
– Traumatismo cerrado con hematuria
– Traumatismo cerrado con microhematuria y shock y/o lesiones asociadas
– Traumatismo cerrado con microhematuria sin shock pero mecanismo por desaceleración (caída de altura)
– Traumatismo cerrado con o sin hematuria en niños

Sin embargo en la practica clínica el estudio imagenológico es solicitado por este y otros motivos.

La hematuria es el pilar de la sospecha de un trauma en la vía urinaria, obliga a considerar estudio por imágenes y no se correlaciona con la magnitud del daño renal, pero en general una lesión renal mayor sin hematuria es un evento infrecuente y corresponde a lesiones del pedículo vascular o avulsión del uréter. En cambio si la hematuria regresa rápidamente habitualmente corresponde a una lesión menor.

Pielografia endovenosa:

De elección ante sospecha de trauma renal en pacientes a quienes no se hará TAC.
Doble dosis de medio de contraste (2 ml/kg) debido a que se realiza sin preparación previa, cortes planigraficos- placas tardías.
Identifica dos unidades renales, evalúa la perfusión renal. Identifica extravasación de orina. Sin embargo si es anormal requiere TAC complementario.
En caso de paciente inestable se sugiere 1 placa preoperatoria en pabellón a los 10 minutos de administrar el contraste.
En la pielografia se verá la simetría de la perfusión renal (fase nefrográfica), ver el contorno de los riñones, desplazamiento renal, borramiento del psoas, anatomía del sistema pielocaliciliar, simetría de la excreción del contraste, extravasación, lesiones agregadas (litiasis, malformaciones, tumores etc.).

Sin embargo en nuestros días la clave es el TAC:

– No invasivo, rápido, repetible
– Identifica lesiones asociadas
– Permite la exacta definición de lesiones (3 D)

Laceraciones del parénquima.
Colecciones, hematomas, extravasación orina.
Lesiones vasculares, y lo más importante es que posibilita el manejo no- quirúrgico.

Arteriografía

Complementa al TAC en lesiones renovasculares, pero su mayor virtud es que permite tratamiento de algunas lesiones mediante embolización, sin embargo no siempre esta disponible y requiere un paciente estable. Por esto en la actualidad ha ido desapareciendo.

Ecotomografía:

Sirve en pacientes estables en las que puede revelar lesiones asociadas, permite identificación de colecciones liquidas, limitado por gas, obesidad. Es operador dependiente, no invasivo sencillo, barato, sin embargo no otorga información funcional. Sin embargo es ideal para el seguimiento de las lesiones.

Traumatismo renal cerrado depende de una precisa etapificación del daño sufrido, requiere un diagnostico anatómico preciso porque una vez hecho esto esta completamente definido la conducta a seguir. Por tanto la clave es ser agresivo y precoz en el estudio por imágenes, así se clasifican en:

Lesiones menores (85%) que evolucionarán muy bien solo con reposo, observación y monitorización urológica.

– Contusión renal
– Laceración cortical
– Disrupción fornix, corresponde a un cáliz que se desgarra de su inserción en el fornix, debutan con hematuria macroscópica, pero son lesiones benignas en su evolución
– Hematoma subcapsular

Lesiones mayores (10 %)

– Laceración profunda
– Ruptura pelvis renal
– Fragmentación renal

Lesiones de Pedículo (5%)

– Trombosis arteria renal
– Avulsión de pedículo

Indicaciones de cirugía:

Solo una minoría requiere cirugía, esto se realiza cuando el objeto de la cirugía no sea realizar una nefrectomía:

1. Hematoma perirrenal expansivo, paciente inestable (ESTO ES INDICACION PERENTORIA DE CIRUGIA)
2. Lesiones de pedículo (dependerá de la lesión)
3. Avulsión del uréter
4. Parénquima desvascularizado, desvitalizado (es mas discutible, por su evolución como secuestro retroperitoneal)
5. Extravasación de orina-urinoma (sin embargo la gran mayoría se va a solucionar espontáneamente).
6. Grandes hematomas (también representa una indicación relativa).

Es importante destacar que si la cirugía es de urgencia el abordaje siempre es por vía anterior, ósea una laparotomía xifopubiana, si es electiva es por vía lumbar. En caso de dudas o riesgo de sangrado renal pos cirugía es posible envolver el riñón con una malla de vicryl y gelita, lo que ayuda en la hemostasia.

Cirugía de urgencia:

Se sugiere la placa pielográfica, realizar una incisión xifopubiana, control rápido de lesiones asociadas, control vascular renal luego realizar la apertura de la fascia de Gerota, lo que evacuará el hematoma, si se abre la gerota sin el control vascular renal este se puede expandir ya que la gerota actúa conteniendo el hematoma, una vez evacuado el hematoma se identifica la lesión y se repara.

El control vascular se hace ubicando el treitz, para esto se lleva el mesenterio hacia la derecha y hacia arriba, se expone el treitz, lo que te localiza sobre la aorta, a la izquierda se encuentra la vena mesentérica inferior, entre la vena mesentérica inferior y la aorta se abre el retroperitoneo. (imagen), se diseca la aorta hasta que se pueda exponer, lo que permite exponer una estructura que cruza la aorta que es la vena renal izquierda y habitualmente bajo esta se encuentra la arteria renal izquierda. El control vascular es mas fácil al lado izquierdo que al lado derecho. Una vez realizado el control se puede explorar el riñón.

El riñón se repara igual que cuando uno realiza una nefrectomía parcial, se saca el parénquima desvitalizado, se define si es necesaria una derivación de la vía urinaria, se realiza una renorrafia con puntos de colchonero a la capsula (cromado 2-0- monocryl 2/0), se puede utilizar una malla de vicry-dexon o realizar una cobertura de defectos con epiplón y finalmente se instala un drenaje.

El traumatismo renal penetrante plantea otros dilemas, si bien son mas infrecuentes se asocian con mucha mayor frecuencia a daño de órganos vecinos, las lesiones de arma blanca en pacientes estables pueden manejarse selectivamente, por otro lado todas las lesiones con arma de fuego deben explorarse.

No mas de un 5-10 % de traumas renales requerirán manejo quirúrgico pero para esto lo mas importante es ser muy agresivo en el diagnostico para poder realizar con seguridad el manejo mas conservador posible.

Traumatismo genitales externos

Es un tema que se ve con relativa frecuencia, un trauma en general puede afectar cualquier parte del cuerpo, pero los genitales tienen una connotación especial, no es lo mismo un trauma en un brazo que un trauma en el pene, los traumas genitales pueden ser consecuencia de un trauma general o consecuencia de una actividad sexual, incluso pueden ser autoinferidos, dentro de los hitos que marcan la relevancia del trauma genital destacan la secuelas tanto físicas, funcionales y psicológicas que pueden acarrear para el individuo, por tanto el manejo debe ser multidisciplinario en conjunto con psicólogos y otros especialistas.

Lesiones Escrotales:

Son las lesiones genitales mas frecuentes, fundamentalmente provocadas por accidentes en motocicletas, habitualmente el paciente se presenta con un escroto aumentado de volumen y doloroso, puede presentar heridas superficiales, es muy doloroso por tanto la evaluación clínica es muy difícil, por esto el ultrasonido es una herramienta fundamental que ha cambiado el tratamiento y el pronostico de las lesiones, permitiendo la evaluación correcta del testículo, lo que determinará un cambio en el manejo ya que si el testículo se encuentra sin alteraciones el manejo es expectante, sin embargo cualquier anomalía a la ecografía determina que se debe explorar el escroto, se pueden observar signos de ruptura testicular como perdida del patrón ecogénico homogéneo o la presencia de áreas de híper o hipo ecogenicidad.

Ruptura testicular:

Se ha visto que el tratamiento conservador termina en un 45 % de los casos en una orquiectomía tardía, esto debido a que el parénquima testicular esta conformado por túbulos, que contienen espermatogonias, que son haploides y por tanto generan una reacción inmunológica porque se pierde la barrera hemato-testicular, por lo que se produce una reacción inflamatoria crónica que termina por indicar una orquiectomia, es por esto que es necesario reparar la lesión, extirpar el parénquima testicular desvitalizado y no dejar parénquima testicular expuesto, cerrando la túnica albugínea en la medida de lo posible, es importante que el cierre no sea a tensión, si no se puede desarrollar un síndrome compartimental intratesticular, incluso se puede recurrir a utilizar un colgajo de túnica vaginal para evitar que el cierre de la albugínea sea a tensión. Se cree que este mecanismo puede producir autoanticuerpos que pueden alterar la fertilidad sin embargo esto no esta demostrado. Es importante explorar los hematoceles, ya que estos traducen que alguna estructura sangró, por lo que se debe realizar la exploración quirúrgica. En caso de hematomas intratesticulares debe realizarse un seguimiento porque se pueden confundir con lesiones tumorales, por tanto el seguimiento debe ser con ecografía + marcadores tumorales. Habitualmente los hematomas se localizan justo bajo la túnica albugínea.

Fractura Peneana:

Se llama fractura peneana debido a que al momento de la ruptura se siente un crujido, esto se produce por una torsión forzada del pene en erección, lo que produce una ruptura de la túnica albugínea del cuerpo cavernoso , habitualmente es durante el coito o la masturbación, también esta descrita durante el sueño. Habitualmente el paciente refiere un crujido seguido de dolor y detumescencia, luego se produce un hematoma y desviación del pene hacia el lado opuesto de la lesión (pudiendo presentar el signo de la berenjena), hasta en un 20% de los casos puede haber compromiso uretral concomitante por lo que siempre debe realizarse una uretrografia antes de reparar la lesión. Cuando la actividad sexual se realiza con la mujer en posición superior se puede producir una hemiseccion del pene con lesión de la uretra, habitualmente esta posición sexual es mas riesgosa para el hombre porque la mujer no siempre controla los movimientos de la pelvis pudiendo provocar la ruptura peneana.

El problema de la fractura es realizar el diagnostico, no existe ningún estudio estandarizado para evaluar el cuerpo cavernoso se puede solicitar desde cavernosografia, ultrasonido, resonancia nuclear magnética, uretrografia, por esto ante la sospecha debe explorarse quirúrgicamente, aunque el estudio no sea categórico.

El tratamiento es quirúrgico, habitualmente se realiza una incisión lateral o circuncisional, se evacua el hematoma hasta encontrar los bordes de túnica albugínea, se realiza un debridamiento limitado dentro de los cuerpos cavernosos (no se debe realizar hemostasia dentro del cuerpo cavernoso, la forma de realizar esta hemostasia es reparar la túnica albugínea), se repara el defecto con sutura hermética continua de PDS 3/0, se realiza una circuncisión formal y en caso necesario se repara la uretra sobre una sonde Foley.

Mordeduras de genitales:

Si bien son poco frecuentes, si no se manejan adecuadamente pueden ser muy desastrosas y debiesen ir en aumento asociado a las practicas de sexo oral, habitualmente son humanas pero pudiesen ser animales asociadas a accidentes por animales domésticos, en este ultimo caso el paciente suele consultar de inmediato, sin embargo cuando son provocadas por humanos el paciente no consulta precozmente, por esto las heridas son muy contaminadas.

El manejo es común para ambas situaciones:
El manejo es como el de una herida séptica:

– Administrar toxoide tetánico
– Tomar cultivos
– Iniciar antibióticos de amplio espectro
– Manejo de la herida

– Lavar copiosamente la herida y aseo meticuloso por el riesgo de desarrollar fasceitis necrotizante.
– Cierre primario esta contraindicado
– Vigilancia cercana y aseo quirúrgico frecuente

Heridas por arma de fuego

Cada vez mas frecuentes, en estas se debe descartar lesión uretral en todos los casos. Se debe estudiar si fue un proyectil de alta o baja velocidad, ya que en estos últimos el daño esta solo en el trayecto del proyectil, en cambio en los de alta velocidad el daño puede ocurrir en zonas lejanas al trayecto por el fenómeno de cavitación que estos producen. Sin embargo en nuestros días el armamento es en su mayoría de alta velocidad, por tanto todas debiesen considerarse como heridas de alta velocidad.

Es importante destacar que en los genitales, la trayectoria no logra predecir los órganos dañados por la movilidad que tienen los genitales, por esto se debe descartar lesión uretral en todos los casos y realizar una ecografía escrotal.

En el manejo habitualmente se aplican los principios de manejo general del trauma, el estudio debe ser de acuerdo al numero y localización de las lesiones.
El tratamiento siempre es quirúrgico ya que generalmente son heridas muy contaminadas, por lo que se debe debridar minuciosamente y de forma conservadora, ya que los genitales al ser órganos muy bien irrigados tienen una excelente capacidad de recuperación, siempre se debe realizar reparación primaria de las estructuras dañadas.
En heridas por proyectil de alta velocidad o escopeta a corta distancia debe manejarse en forma diferida, por no conocer la vitalidad de los órganos afectados.